“Lo que ella dejó”
Odio que me pregunten al respecto, volver a traer todos los recuerdos a la mente de ese día tan triste para mí, es algo que no me entusiasma mucho.
En mis días, todo era hermoso. El azul del cielo que te miraba desde arriba esperando que el dueño de la tierra lo salude, el caminar gracioso de los cangrejos, que daba cada vez más gracia al que los veía y el hermoso movimiento de las olas, que siempre volvían y se desvanecían. Nunca se iban. Todas esas cosas que le hacían a uno olvidarse de los problemas de siempre y entrar el cuerpo en la naturaleza pura que el mundo nos prestaba. Nadie pensó nunca, que esa paz, se volvería violenta y se vendría en contra de nosotros, de mí. Ahora esas olas se nos derrumbaban en nuestros cuerpos enteros. Me estaba destruyendo. El océano entero estaba haciendo su rebelión, o quizás volvía a ser como era antes y durante todo este tiempo estaba haciendo una especie de pausa en sus movimientos. Apenas la noté, empecé a correr rapidísimo, para escaparme de esa malvada, escaparme de ese infierno que ella había dejado. La desesperación que tenía, por salir, por irme de ahí, pero también de quedarme para ayudar a los que se habían quedado atrás, a los más desprotegidos. Pero a quien engaño, la victima fui yo.
Quería que todo termine, no sabía cuanto más iba a durar. Al llegar a casa corrí rápido al sótano. Me quedé ahí, pero no aguantaba más. Tenía que superarlo, o al menos mi propio miedo. Decidí salir, total no había nadie después que llorase por mi cuerpo herido. Pero algo raro pasó; al salir, no había nadie. ¿Se habían muerto todos o era solo un espejismo mío? Me preguntaba. Me estaba derrumbando. Casi muero, pero decidí vivir, entonces luché para salir de ahí y esperar que todo termine. Cuando pude salir de esas intensas gotas que no me dejaban respirar, entré a mi casa para ver a mi única familia. Lo alimenté porque no sabía que más hacer con él. Me dijo que quería salir afuera, para volver a sus orígenes. Lo entiendo. No debe ser muy cómodo vivir en un recipiente. Así que lo saqué por un huequito que encontré. Todavía me preguntaba en donde estaban todos, me sentía muy solo. Volví a salir a la calle para ver si encontraba a alguien. Salí creyendo que iba a ser un canal de Venecia pero al ver hacia fuera y ver las calles secas como antes, me di cuenta de algo, y recordé: El brusco movimiento de su triste lágrima. Lo que ella dejó. Su tristeza en mi corazón.
viernes, 14 de diciembre de 2007
jueves, 13 de diciembre de 2007
lunes, 10 de diciembre de 2007
cuento "La Nada"
“La Nada”
Sam tenía 14 años. Era un chico normal, con el pasatiempo de caminar por todo el vecindario. Le gustaba estar afuera, a la luz del día, por un problema que tuvo unos cuantos años atrás. Cuando tenía 6 años, se quedó encerrado en el sótano oscuro de la escuela, nadie lo escuchó, y se quedó ahí hasta que pudo salir por una de las ventanas. Desde ese momento, no quiso estar más en la oscuridad. Por eso es que le gustaba caminar bajo la luz del sol. Todos los días salía a las 3 después de almorzar y volvía a las 7 de la tarde.
Un domingo, salió como de costumbre a caminar por el barrio. Iba muy entusiasmado con el propósito de una linda caminata. Había un sol radiante que lo encandilaba. Caminando encontró en una avenida, un pozo. Se acercó curiosamente para ver que había ya que no sabía que encontraría. Cuando estaba al lado, vió que un camión se le acercaba. Mirándolo, cayó al pozo. Se sentía muy extraño.
El pozo era muy profundo por lo tanto, al caer, se golpeó la cabeza y quedó inconciente por un momento. Cuando abrió los ojos, vió que el lugar era rojo y estaba vacío. Le llamó la atención que el hueco por donde el se había caído, ya no estaba aunque le pareció solo una ilusión. Pensaba que estaba en un sueño, pero no se sentía como si estuviese en uno. No había nadie y estaba todo oscuro. Fue en ese momento que empezó a sentir aquel “miedo”. Ese que le traía tan malos recuerdos.
Cerró los ojos, tratando de despertar de esa horrible pesadilla. Unos minutos después, alguien le tocó el hombro. Sam dio un pequeño salto por el susto. Cuando se dio vuelta, vió que era una chica, una chica distinta que le dijo:
_Soy Parker, ¿y tú?
_Yo me llamo Sam. ¿En dónde estamos?
_nadie sabe cuál es su nombre, pero a mi me gusta llamarla “la nada” ya que no puedes hacer nada, no sientes nada y lo más interesante es que una vez que entras, ya no puedes salir.
Sam empezó a buscar alguna salida en ese lugar infinito que lo único que parecía darle era tristeza e impotencia. En sus pálidos ojos, se le notaba claramente la desesperación que tenía.
_No hay salida, no me hagas repetírtelo.
Esperó unos segundos, y viendo que el aún no reaccionaba, dijo:
_Está bien, haz lo que quieras. De todas formas tu búsqueda no cambiará nada.
Sam se fue a un rincón y se puso a llorar. Empezó a pensar en todas las cosas que había perdido y añoraba más que nunca. Estuvo así por mucho tiempo, pasaron días, meses y años y él seguía en ese rincón, con una compañía que en realidad, no lo acompañaba. Esperando que algo sucediera. Cada vez pensando más, en porqué hace ya tanto tiempo, él se había asomado a ese maldito pozo que le consumió la vida. ¿En dónde estarán mis padres? Se preguntaba él, tratando de encontrar una respuesta invisible.
Un día le preguntó a Parker:
_ ¿Cómo llegaste hasta aquí?
_Yo nunca llegué, siempre estuve aquí.
_ ¿Qué quieres decir? Entonces… ¿yo cómo llegué?
_ ¿Nunca escuchaste el término “la curiosidad mató al gato”?
Sam tenía 14 años. Era un chico normal, con el pasatiempo de caminar por todo el vecindario. Le gustaba estar afuera, a la luz del día, por un problema que tuvo unos cuantos años atrás. Cuando tenía 6 años, se quedó encerrado en el sótano oscuro de la escuela, nadie lo escuchó, y se quedó ahí hasta que pudo salir por una de las ventanas. Desde ese momento, no quiso estar más en la oscuridad. Por eso es que le gustaba caminar bajo la luz del sol. Todos los días salía a las 3 después de almorzar y volvía a las 7 de la tarde.
Un domingo, salió como de costumbre a caminar por el barrio. Iba muy entusiasmado con el propósito de una linda caminata. Había un sol radiante que lo encandilaba. Caminando encontró en una avenida, un pozo. Se acercó curiosamente para ver que había ya que no sabía que encontraría. Cuando estaba al lado, vió que un camión se le acercaba. Mirándolo, cayó al pozo. Se sentía muy extraño.
El pozo era muy profundo por lo tanto, al caer, se golpeó la cabeza y quedó inconciente por un momento. Cuando abrió los ojos, vió que el lugar era rojo y estaba vacío. Le llamó la atención que el hueco por donde el se había caído, ya no estaba aunque le pareció solo una ilusión. Pensaba que estaba en un sueño, pero no se sentía como si estuviese en uno. No había nadie y estaba todo oscuro. Fue en ese momento que empezó a sentir aquel “miedo”. Ese que le traía tan malos recuerdos.
Cerró los ojos, tratando de despertar de esa horrible pesadilla. Unos minutos después, alguien le tocó el hombro. Sam dio un pequeño salto por el susto. Cuando se dio vuelta, vió que era una chica, una chica distinta que le dijo:
_Soy Parker, ¿y tú?
_Yo me llamo Sam. ¿En dónde estamos?
_nadie sabe cuál es su nombre, pero a mi me gusta llamarla “la nada” ya que no puedes hacer nada, no sientes nada y lo más interesante es que una vez que entras, ya no puedes salir.
Sam empezó a buscar alguna salida en ese lugar infinito que lo único que parecía darle era tristeza e impotencia. En sus pálidos ojos, se le notaba claramente la desesperación que tenía.
_No hay salida, no me hagas repetírtelo.
Esperó unos segundos, y viendo que el aún no reaccionaba, dijo:
_Está bien, haz lo que quieras. De todas formas tu búsqueda no cambiará nada.
Sam se fue a un rincón y se puso a llorar. Empezó a pensar en todas las cosas que había perdido y añoraba más que nunca. Estuvo así por mucho tiempo, pasaron días, meses y años y él seguía en ese rincón, con una compañía que en realidad, no lo acompañaba. Esperando que algo sucediera. Cada vez pensando más, en porqué hace ya tanto tiempo, él se había asomado a ese maldito pozo que le consumió la vida. ¿En dónde estarán mis padres? Se preguntaba él, tratando de encontrar una respuesta invisible.
Un día le preguntó a Parker:
_ ¿Cómo llegaste hasta aquí?
_Yo nunca llegué, siempre estuve aquí.
_ ¿Qué quieres decir? Entonces… ¿yo cómo llegué?
_ ¿Nunca escuchaste el término “la curiosidad mató al gato”?
realidad del agua
Cuando los ríos se queden sin agua, no va a llegar ninguna gota a los hogares, aunque las familias paguen mucho dinero. Ya todos tendríamos que aceptar que el agua se está acabando, que no es un recurso que se va a poder reparar cuando desaparezca definitivamente.
El agua que vemos en los mapas, es mucha. Pero es salada y nadie la puede usar. Por eso hay que cuidarla. Hay que cerrar la canilla mientras uno se lava los dientes o se afeita, hay que bañarse en el menor tiempo posible y ahorrar en todo lo que se pueda.
Si bien creemos que con la poca agua que uno malgasta, no hay ningún cambio, si hay cambio, y es muy importante que cada uno tome conciencia para que les dejemos a nuestros hijos, nietos y bisnietos parte de este imprescindible elemento. Y quizás, es menor el tiempo que nos queda para disfrutar del agua y tal vez se acabe mañana. Ahí, nosotros sufriríamos las consecuencias. Este mensaje va también para las industrias, que gastan mucha agua en los procesos de producción y para el riego, en la agricultura. De esa forma, permitimos que otra gente se pueda bañar con agua caliente en invierno, o pueda tomar agua para vivir.
En los países en vías de desarrollo, el 90% de las muertes son producidas por diarrea, al faltarle a la gente agua potable e higiene. Esa agua potable, es desperdiciada por mucha gente, que aun vive y todavía tiene la oportunidad de lavarse la cara o hacerse un café a la mañana.
Aunque recién cuando se pierden las cosas, se empiezan a apreciar, con los recursos no renovables como el agua, no se puede esperar tanto para apreciarla, porque ya va a ser demasiado tarde; y el impacto va a caer en todos. Por eso cuidemos el elemento crucial para nuestra existencia, antes de que sea muy tarde. No es difícil. Solamente hay que usar lo justo y necesario, ni una gota de más. Porque cada gota, es sagrada.
El agua que vemos en los mapas, es mucha. Pero es salada y nadie la puede usar. Por eso hay que cuidarla. Hay que cerrar la canilla mientras uno se lava los dientes o se afeita, hay que bañarse en el menor tiempo posible y ahorrar en todo lo que se pueda.
Si bien creemos que con la poca agua que uno malgasta, no hay ningún cambio, si hay cambio, y es muy importante que cada uno tome conciencia para que les dejemos a nuestros hijos, nietos y bisnietos parte de este imprescindible elemento. Y quizás, es menor el tiempo que nos queda para disfrutar del agua y tal vez se acabe mañana. Ahí, nosotros sufriríamos las consecuencias. Este mensaje va también para las industrias, que gastan mucha agua en los procesos de producción y para el riego, en la agricultura. De esa forma, permitimos que otra gente se pueda bañar con agua caliente en invierno, o pueda tomar agua para vivir.
En los países en vías de desarrollo, el 90% de las muertes son producidas por diarrea, al faltarle a la gente agua potable e higiene. Esa agua potable, es desperdiciada por mucha gente, que aun vive y todavía tiene la oportunidad de lavarse la cara o hacerse un café a la mañana.
Aunque recién cuando se pierden las cosas, se empiezan a apreciar, con los recursos no renovables como el agua, no se puede esperar tanto para apreciarla, porque ya va a ser demasiado tarde; y el impacto va a caer en todos. Por eso cuidemos el elemento crucial para nuestra existencia, antes de que sea muy tarde. No es difícil. Solamente hay que usar lo justo y necesario, ni una gota de más. Porque cada gota, es sagrada.
Sense of Beauty, otro poema en ingles...
“Sense of Beauty”
Painted mountains in the sky, on the ground, in the trees
Painted mountains full of beauty, colours and shades
That thrills anybody who sees them.
Great clouds near them, on top of them
Blocking the brownish entrance to an unknown mystery world
I can barely see the last image of the sun
Its remains, telling me good-bye
The last trace of light, going away
To a special place, where birds remain
Beautiful creatures going somewhere in the sky
Looking at us, with their tricky style
Going upper and upper like helium balloons
Full of fantasy, fantasy in blue
Green. That’s the colour my eyes see
Green leaves, gorgeous trees
You see their veins from here
Their big and bloody veins
I can feel the love coming from here
The bright and cheerful atmosphere
Smiling, welcoming, flirting at me
With all its charm and happiness
I can touch the love when I hold a leave
When I observe an animal, an insect
And its amazing tricks
I can hear the turtle’s sound
Only, only if I think,
I will have love
Only if I apreciate what’s around me
I will start feeling the love coming from it
Painted mountains in the sky, on the ground, in the trees
Painted mountains full of beauty, colours and shades
That thrills anybody who sees them.
Great clouds near them, on top of them
Blocking the brownish entrance to an unknown mystery world
I can barely see the last image of the sun
Its remains, telling me good-bye
The last trace of light, going away
To a special place, where birds remain
Beautiful creatures going somewhere in the sky
Looking at us, with their tricky style
Going upper and upper like helium balloons
Full of fantasy, fantasy in blue
Green. That’s the colour my eyes see
Green leaves, gorgeous trees
You see their veins from here
Their big and bloody veins
I can feel the love coming from here
The bright and cheerful atmosphere
Smiling, welcoming, flirting at me
With all its charm and happiness
I can touch the love when I hold a leave
When I observe an animal, an insect
And its amazing tricks
I can hear the turtle’s sound
Only, only if I think,
I will have love
Only if I apreciate what’s around me
I will start feeling the love coming from it
poema en ingles: posioned rumor
espero que entiendan, seguramente tengo millones de errores de gramatica.
“Poisoned Rumor”
Why can’t they mind their own business?
Why can’t they just see themselves?
I am trying to survive in this big rumor sky
Which was built by those stupid fools
Who invented the nonsense rules
Of gossiping and gossiping
Till the air is full of smoke
Are we doing something wrong?
Should we ignore them or tell them that they’re wrong?
I don’t know what to do, please
Let me breathe. The smoke is killing me
Clear the breeze
Your smoke is contaminating me
You are just like a bee, please
Don’t kill me with your poison
Let me be
Well, I can not control any of your moves or thoughts
But I can control one little dot
If you wanna talk
Talk freely and as you wish
But beware that if you look at me
I won’t be crying like I did
“Poisoned Rumor”
Why can’t they mind their own business?
Why can’t they just see themselves?
I am trying to survive in this big rumor sky
Which was built by those stupid fools
Who invented the nonsense rules
Of gossiping and gossiping
Till the air is full of smoke
Are we doing something wrong?
Should we ignore them or tell them that they’re wrong?
I don’t know what to do, please
Let me breathe. The smoke is killing me
Clear the breeze
Your smoke is contaminating me
You are just like a bee, please
Don’t kill me with your poison
Let me be
Well, I can not control any of your moves or thoughts
But I can control one little dot
If you wanna talk
Talk freely and as you wish
But beware that if you look at me
I won’t be crying like I did
CUENTO: LA HOJA Y EL BASURERO
yo se que es una tipica historia de amor pero es linda y nos enseña el mensaje del amor y de no mirar el "fisico" jaja o la forma de la pareja. gracias!
“La hoja y el Basurero”
Todos me discriminaban, nadie me respetaba porque yo siempre estaba sucio. En realidad sigo estando sucio. Las piedras de afuera, que con un corazón tan duro como su mismo cuerpo, se animaban a criticar a cualquiera. Los cordones de las zapatillas de los alumnos que decían que porque eran más elásticos y flexibles, eran mejores que mi estabilidad y dureza. Siempre alguien me hacía sentir mal.
El miércoles, me vaciaron. Me encanta cuando me hacen eso, me sacan toda la basura de adentro y me dejan sano y limpio al costado del aula. Esos días dejo de tener olor y apariencia fea, por lo tanto me critican menos porque no tienen más razones para hacerlo. En un momento vi a uno de los alumnos agarrar una hoja de un sauce tortuoso que se había caído por la ventana. Apenas la vi, me enamoré de ella. El corazón me empezó a latir rapidísimo y más, al ver que ella se estaba acercando, lo que no vi es que era el chico el que la traía para depositarla dentro de mí. Cuando llegó, quise preguntarle su nombre pero estaba tan impresionado por su belleza, que las palabras simplemente no salieron de mi boca. Cuando volví del cielo, me animé a preguntárselo, y me dijo que se llamaba Leticia. Leticia, que nombre tan hermoso. La noté triste y eso me inquietó así que le pregunte porque lo estaba. Y ahí vino la parte trágica de la historia, se estaba muriendo. Me dijo que no era una enfermedad, era algo que le ocurría a todas las hojas después de un tiempo que se caían de los árboles. Luego de unos segundos, me miró muy profundamente a los ojos de una manera muy extraña y linda a la vez. Ahí me di cuenta de que ella también estaba enamorada de mí.
Así fue como pasaron los mejores días de mi vida. Cuando hablábamos, nuestros ojos se hacían brillantes. Yo me había propuesto disfrutar y aprovechar los últimos días de su vida. Jugábamos, nos contábamos chistes y por supuesto, las partes románticas. Ella me había iluminado la vida, y yo la suya. Todo estaba saliendo muy bien, hasta el domingo. Nunca me gustó ese día. Los alumnos están en sus casas y yo estoy solo. Pensé que este domingo iba a ser una excepción, pero estaba equivocado. Habíamos terminado de comer, íbamos a leer “El Ruiseñor y la Rosa” que tanto nos gustaba a los dos. Prendimos unas velas y nos sentamos al lado. Antes de que pudiéramos empezar a leer, ella comenzó a toser y a toser. No paraba, se estaba volviendo cada vez más pálida y marrón. En un momento paró, y pensamos que todo había terminado. Pero al ratito empezó de nuevo. Tosió, tosió, tosió, ahora era savia lo que tosía. La puerta del cuarto estaba cerrada con llave, y los únicos en el lugar eran los bancos y las sillas, gigantes tontos que para lo único que servían era para que alguien se apoye en ellos, pero en realidad sólo dormían. No había nadie y no podíamos salir. Si yo rompía la ventana y salía para pedir ayuda, iba a ser una perdida de tiempo. “¡No cierres los ojos!” le decía a mi amada, aún sabiendo que ella no podía hacer nada al respecto. Mi desesperación llegaba hasta el cielo y un poco más. Decidí parar de moverme, quedarme quieto, quizás mis bruscos movimientos la ponían a ella más nerviosa. Me quedé al lado, mirándola en sus últimos segundos. Me costaba pensarlo, pero lo que pasaba era claro. La agarré de su lámina ondulada y le sonreí. No paraba de toser, hasta que en un momento paró, y cayó en mis brazos. Desmayada para siempre.
Todos los días desde mi esquina, miro tu reflejo en la ventana mágica de la que caíste ese día. Y me acuerdo de ti, mi hermosa Leticia.
“La hoja y el Basurero”
Todos me discriminaban, nadie me respetaba porque yo siempre estaba sucio. En realidad sigo estando sucio. Las piedras de afuera, que con un corazón tan duro como su mismo cuerpo, se animaban a criticar a cualquiera. Los cordones de las zapatillas de los alumnos que decían que porque eran más elásticos y flexibles, eran mejores que mi estabilidad y dureza. Siempre alguien me hacía sentir mal.
El miércoles, me vaciaron. Me encanta cuando me hacen eso, me sacan toda la basura de adentro y me dejan sano y limpio al costado del aula. Esos días dejo de tener olor y apariencia fea, por lo tanto me critican menos porque no tienen más razones para hacerlo. En un momento vi a uno de los alumnos agarrar una hoja de un sauce tortuoso que se había caído por la ventana. Apenas la vi, me enamoré de ella. El corazón me empezó a latir rapidísimo y más, al ver que ella se estaba acercando, lo que no vi es que era el chico el que la traía para depositarla dentro de mí. Cuando llegó, quise preguntarle su nombre pero estaba tan impresionado por su belleza, que las palabras simplemente no salieron de mi boca. Cuando volví del cielo, me animé a preguntárselo, y me dijo que se llamaba Leticia. Leticia, que nombre tan hermoso. La noté triste y eso me inquietó así que le pregunte porque lo estaba. Y ahí vino la parte trágica de la historia, se estaba muriendo. Me dijo que no era una enfermedad, era algo que le ocurría a todas las hojas después de un tiempo que se caían de los árboles. Luego de unos segundos, me miró muy profundamente a los ojos de una manera muy extraña y linda a la vez. Ahí me di cuenta de que ella también estaba enamorada de mí.
Así fue como pasaron los mejores días de mi vida. Cuando hablábamos, nuestros ojos se hacían brillantes. Yo me había propuesto disfrutar y aprovechar los últimos días de su vida. Jugábamos, nos contábamos chistes y por supuesto, las partes románticas. Ella me había iluminado la vida, y yo la suya. Todo estaba saliendo muy bien, hasta el domingo. Nunca me gustó ese día. Los alumnos están en sus casas y yo estoy solo. Pensé que este domingo iba a ser una excepción, pero estaba equivocado. Habíamos terminado de comer, íbamos a leer “El Ruiseñor y la Rosa” que tanto nos gustaba a los dos. Prendimos unas velas y nos sentamos al lado. Antes de que pudiéramos empezar a leer, ella comenzó a toser y a toser. No paraba, se estaba volviendo cada vez más pálida y marrón. En un momento paró, y pensamos que todo había terminado. Pero al ratito empezó de nuevo. Tosió, tosió, tosió, ahora era savia lo que tosía. La puerta del cuarto estaba cerrada con llave, y los únicos en el lugar eran los bancos y las sillas, gigantes tontos que para lo único que servían era para que alguien se apoye en ellos, pero en realidad sólo dormían. No había nadie y no podíamos salir. Si yo rompía la ventana y salía para pedir ayuda, iba a ser una perdida de tiempo. “¡No cierres los ojos!” le decía a mi amada, aún sabiendo que ella no podía hacer nada al respecto. Mi desesperación llegaba hasta el cielo y un poco más. Decidí parar de moverme, quedarme quieto, quizás mis bruscos movimientos la ponían a ella más nerviosa. Me quedé al lado, mirándola en sus últimos segundos. Me costaba pensarlo, pero lo que pasaba era claro. La agarré de su lámina ondulada y le sonreí. No paraba de toser, hasta que en un momento paró, y cayó en mis brazos. Desmayada para siempre.
Todos los días desde mi esquina, miro tu reflejo en la ventana mágica de la que caíste ese día. Y me acuerdo de ti, mi hermosa Leticia.
POEMA
HOLA! UN POEMA. LO ESCRIBI EN EL COLEGIO INSPIRANDOME EN UNA MAÑANA ROSADA QUE ASOMABA POR EL CIELO.
“Engaño de Amanecer”
Esta va a ser una hermosa mañana rosa
Llena de alegría
A menos que el cielo me traicione
Y deje de ser jocosa
Creí que iba a ser clara
Creí que iba a ser pura
Pero estaba equivocada
Terminó siendo oscura
El engaño siempre toma por sorpresa
O al menos a mí
Al abrir la cortina y ver la nube blanca
Vacía de pasión y llena de tristeza
“Engaño de Amanecer”
Esta va a ser una hermosa mañana rosa
Llena de alegría
A menos que el cielo me traicione
Y deje de ser jocosa
Creí que iba a ser clara
Creí que iba a ser pura
Pero estaba equivocada
Terminó siendo oscura
El engaño siempre toma por sorpresa
O al menos a mí
Al abrir la cortina y ver la nube blanca
Vacía de pasión y llena de tristeza
Cuento
HOLA! ESTE ES UN CUENTO QUE ESCRIBI.
El Hechizo de la Rosa China
Hace muchos años, existía un hombre muy vanidoso llamado Sótenes que poseía la rosa más bella de todo el universo. Todos los días, el salía de su casa y empezaba a hablar sobre su rosa. El mundo alrededor ya estaba harto de su arrogancia, hasta que un día, una hechicera apareció y le dijo “Si tú, hombre, no dejas de hablar sobre tu rosa, yo la hechizaré para siempre y nunca más podrás verla de noche, el horario en que más brilla” el hombre la miró y con su sonrisa vanidosa, aceptó. Al día siguiente, el hombre salió de su casa pensando en la superioridad del color de los pétalos, y sin darse cuenta, comentó sobre su amada rosa. Al caer el sol, volvió a su casa para ver a su rosa brillar, pero ésta ya estaba marchita y en el suelo.
Ahora y para siempre, esa rosa florecería de día y se iría de noche.
El Hechizo de la Rosa China
Hace muchos años, existía un hombre muy vanidoso llamado Sótenes que poseía la rosa más bella de todo el universo. Todos los días, el salía de su casa y empezaba a hablar sobre su rosa. El mundo alrededor ya estaba harto de su arrogancia, hasta que un día, una hechicera apareció y le dijo “Si tú, hombre, no dejas de hablar sobre tu rosa, yo la hechizaré para siempre y nunca más podrás verla de noche, el horario en que más brilla” el hombre la miró y con su sonrisa vanidosa, aceptó. Al día siguiente, el hombre salió de su casa pensando en la superioridad del color de los pétalos, y sin darse cuenta, comentó sobre su amada rosa. Al caer el sol, volvió a su casa para ver a su rosa brillar, pero ésta ya estaba marchita y en el suelo.
Ahora y para siempre, esa rosa florecería de día y se iría de noche.
domingo, 9 de diciembre de 2007
sábado, 8 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)